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Nació en Madrid, en Octubre de 1955. En el año 76 entró en el taller, donde aprendió a hacer guitarras. Después se marchó y regresó en 1988 para ayudar a su hermano en la reestructuración y dirección del negocio. Entre los dos se repartieron las funciones, dedicándose José Enrique al taller principalmente y Amalia sobre todo al aspecto comercial, aunque también volvió a construir guitarras después de establecer de nuevo el taller en la calle General Margallo.
Este cambio se realizó a comienzos del año 93, regresando al esquema original de un taller reducido, y una producción limitada. Actualmente todas nuestras guitarras profesionales están vendidas. Se pueden adquirir en nuestro establecimiento de Madrid o a través de nuestros distribuidores en todo el mundo . En el verano de 1995 también se realizó el traslado de la tienda, de Concepción Jerónima 2, a la calle de la Paz nº 8, muy cerca del viejo establecimiento. Tras el fallecimiento de José Ramírez IV en Junio de 2000, Amalia Ramírez se ha hecho cargo de la dirección de la empresa, y del control de calidad de los instrumentos que salen del taller.
En estos momentos, el equipo de la casa Ramírez está formado por diez personas. En el taller trabajan tres oficiales - Carmelo Llerena, Fernando Morcuende y Ricardo Sáenz -, tres ayudantess - Pedro Abel Morcuende, Laura del Pino y Cecé Sánchez -, más Marisa Sanzano, que se encarga tanto del control de la producción del taller como de la organización administrativa y Aranzazu Prieto, administrativa. En la tienda trabajan dos guitarristas,
uno de flamenco - Paul Martínez y Antonio Molina
de rock, y un ayudante: Oscar Leal. José Enrique dejó cuatro hijos, Cristina, Almudena, José Enrique y Francisco Javier. Como aún son muy jóvenes, no está del todo definido cuál de ellos continuará con la tradición familiar, aunque por el momento Cristina Ramírez ha empezado a tomar contacto con el negocio y pronto empezará a aprender el oficio de la construcción de guitarras. También José Enrique Ramírez tiene la intención de entrar en la empresa en un futuro, cuando haya finalizado sus estudios. Hay, por tanto, una promesa de que la Casa Ramírez tendrá una continuidad a través de una quinta generación de constructores de guitarras. |
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