El variado clima de nuestra comarca consigue que cada visitante elija el momento del año más cercano a sus gustos para acercarse a nuestros pueblos:

la primavera es suave y templada, con cielos azules y despejados; el campo verdea con los brotes nacientes, salpicado por numerosas flores.

El verano es cálido y sin lluvias, días largos en los que disfrutar de los ríos y las fiestas.

El otoño nos trae la magia de los mil colores en las hojas de los árboles,
con temperaturas moderadas que invitan a recorrer los campos y las vegas.

Los invernos son benignos, con un frío seco que no impide los paseos, antes al contrario, los estimula preparándonos para degustar las delicias de nuestra gastronomía.